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Salía sin sus custodios y disfrutaba de las corridas de toros de la plaza de La Macarena. El jefe del Cartel estaba obligado a huir y a vivir en las sombras.

La hija de Pablo. En aquel entonces, Pablo hacía volar aviones por los aires, o realizaba atentados en las calles de Medellín matando inocentes pensando que así obligaría al gobierno de Colombia a rendirse, Manuela era una bebé que no tenía conciencia de nada, y como tal, al acabar el reino del terror de su padre, ella pudo rehacer su vida, alejada de toda esa locura que su padre hizo.

Habla el hijo de Escobar. Yo no olvido que mi propia abuela entregó a su hijo", afirmó. Pablo habla de su padre con admiración, pero no por su actividad en el crimen organizado, lo cual aborrece. No a Escobar, el mafioso", afirma. Elsy Sofía se quebró el brazo izquierdo. En el Cartel de Medellín puso una bomba en un avión de Avianca. Elsy Sofía frecuentó al Patrón varias veces después del accidente, pero enyesada perdía el encantó.

Consideren este testimonio un milagro, no sé cómo no me han matado antes de contar mi verdad. Escobar sólo tuvo tres amantes. Eso sí, todas hermosas. La que era hembra, lo era de verdad.

Las sedientas lesbianas atacaban a las novatas con lujuria. Ahora sí tenía vergüenza de verdad, pero él lo había tomado en son de chiste. La Tata o yo! Obviamente seguí con mi esposa. Se le corrió la teja.

No la mandé a pelar porque encontré otra forma para alejarla de una vez por todas. Y se fueron juntos para el suntuoso apartamento que Escobar le había regalado a la modelo en sus tiempos de amantes.

Al día siguiente, Popeye le contó a su jefe que se había enredado con Wendy. Tenga cuidado, ahí hay algo raro. El lugarteniente jura que no se ofendió cuando Escobar le dijo que él era poca cosa para la modelo: Yo era un sicario y ella buscaba narcos.

Era una mujer muy cara. Los narcotraficantes en ese momento eran extremadamente ricos: Yo no podía darle nada de eso. Por eso el patrón lo vio raro. Él tenía un octavo sentido… ".

Pero Popeye siguió viendo a Wendy. Escobar, desconfiado, empezó a investigarla. Le mandó a intervenir el teléfono. Una grabación le mostró que no estaba equivocado. Se había transformado en informante del Bloque. El sicario recuerda con claridad ese día: Estaba Pipina, la mano derecha de Pablo. Y yo sabía que cuando el patrón mandaba a matar a uno de la organización se lo encargaba a su mejor amigo.

Entonces, el patroncito me pone la grabación. Y escucho la voz de Wendy… ". Yo sé qué tengo que hacer. El me trataba con cariño, pero era el patrón de patrones. Las órdenes no se discutían. Yo la quería con toda mi alma, pero me sentí usado", advierte Popeye. Y luego, con un frialdad que estremece, relata cómo asesinó a Wendy Chavarriaga Gil: Y mandé dos de mis hombres, porque yo estaba enamorado y no quería ser quien la matara. Me paré a media cuadra. No existían los celulares y llamé por teléfono al restaurante.

La vi en el charco de sangre y sentí un cosa brutal de rabia, amor, tristeza y odio. Como si me saliera de dentro un espíritu maligno. Nunca he vuelto a sentir nada igual. Usted no sabe lo que es matar a una persona a la cual se adora. Pablo, el pésimo amante. Culta, de una familia de alta sociedad, educada en el Anglo Colombian School -hablaba inglés y francés a la perfección-, sabía tanto de política como de moda, y le gustaba sentir la adrenalina del peligro corriendo por su cuerpo.

A nada le temía. Era vanidosa, altiva, audaz. Un cocktail irresistible para el jefe narco. Se conocieron en cuando ambos estaban en la cima de sus carreras. Virginia lo obligaba a dormir en camas separadas porque no le gustaba que nadie la viera despertarse a cara lavada, sin maquillaje. La famosa presentadora era una mujer que nunca permanecía demasiado tiempo sin un hombre a su lado.

Un paseo campestre para que su invitados pudieran conocer el maravilloso zoológico con hipopótamos y jirafas que tenía en su mansión. La primera vez que se vieron, Virginia quedó maravillada por "su enorme generosidad". Ella y su novio se encontraron con Escobar cuando regresaban del hospital de la hacienda, ya que habían chocado con un boogie durante un paseo por las instalaciones.

Fui a nadar en uno de los ríos de su propiedad y se formó un torbellino. Veía que había cincuenta personas a mi alrededor pero nadie se daba cuenta de que estaba en peligro, que el agua me chupaba. Y entonces llegó Pablo nadando hacia mí, me abrazó, me dijo que él me tenía, que me quedara tranquila. Supe que en los brazos de ese hombre yo no tenía nada que temer ", confesó Virginia en una entrevista de tevé.

Ese abrazo en el agua, esa piel contra piel, fue el comienzo de un tórrido, secreto y enfermizo romance: Pero también la enamoró la vida de película que Escobar le ofrecía: Virginia y Escobar estaban locos de amor. El había quedado hipnotizado por su belleza, sus piernas largas, sus ojos almendra, sus pestañas eternas.

Vallejo se derretía frente al narco: Por él había "sacrificado" su vida de niña bien y sus exquisitas amistades de la alta sociedad. Escobar sabía que tenían que ser discretos, porque los dos eran muy famosos en Colombia. Pero nada le importaba. Salía sin sus custodios y disfrutaba de las corridas de toros de la plaza de La Macarena.

La llevaba a bailar rumba a Kevin, la discoteca de moda en Medellín. Un día sintió que las joyas ya no alcanzaban y, conociendo la extrema coquetería de su amante, le regaló algo que ninguna mujer podía soñar en Colombia: Virginia regresó de Brasil con los pechos redondos y firmes y una nariz respingada de muñeca. La vida de lujos y pasión de los amantes cambió para siempre el 30 de abril de , cuando Pablo Escobar Gaviria mandó a asesinar al ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla.

El Estado lo perseguía: El jefe del Cartel estaba obligado a huir y a vivir en las sombras. Empezaron las visitas clandestinas, el estrés, las agresiones verbales y también físicas. Acostados, uno muy pegado al otro en la cama, le leyó "La canción desesperada" del poeta chileno.

Abrazados, lloraron desconsoladamente, ante la inminencia de un final que se tornaba inevitable. La ruptura, sin embargo, nada tuvo que ver con el creciente baño de sangre que enlutaba a Colombia. Fue una simple cuestión de celos. Virginia se enfureció con Pablo cuando se enteró que él le había regalado un collar de mil dólares a otra mujer. Corría , y la bella amante dio el portazo para siempre. Desde , Virginia Vallejo vive en un departamento de dos ambientes en Miami, donde se exilió bajo el régimen de testigo protegido por haber declarado contra las mafias de Colombia, los Cartel de la droga y los vínculos narco con la política.

Escribió un libro "Amando a Pablo, odiando a Escobar" , donde cuenta en detalle su romance secreto con el zar del Cartel.

En Pablo yo encontraba protección y dinero, aunque también le tenía miedo" , confesó. A los 67 años, ya no le teme a los detalles picantes. Y en la tevé de Miami disparó con munición gruesa contra Escobar: La hermana de Escobar, Alba Marina, se enfurece cuando le nombran a Vallejo: Estuvo con ella hasta que se cansó y la envió a estudiar cine a los Estados Unidos para poder liberarse de su acoso.

Él se beneficiaba de su imagen.

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Dedico el tiempo a otras cosas, a llevar un vivero en la ría, a dar paseos… Pero conozco a transexuales prostitutas lesbianas prostitutas gente y sigo cotizado. Igualmente pretende moverse de forma que no lo detecten. Tenga cuidado, ahí hay algo raro. Sentí que ese tema se había cerrado y nunca pregunté qué método usó para apaciguar a la fiera en la que Wendy se había convertido. Si vas de humilde y ayudas a la gente, no te pasa nada.

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En el juicio, le pedí a la jueza permiso para ser muy sincero y le dije: Durante un fin de semana de amor, escapando de su familia, la llevó a Nueva York y se pavoneó con ella por las calles de Manhattan: La mujer hablaba muy bonito, y en la cama era muy diferente. Y la Guardia Civil.

No al narco, no al infiel, no al cruel asesino. Ese amor por la familia fue el que llevó a Escobar a cometer el error que le costó la vida: María Victoria lo lloró sin consuelo. Las noches de pasión con la reina de belleza. Elsy Sofía Escobar Muriel tenía los ojos azules, el pelo rubio, largo y ondulado, y un cuerpo infernal de medidas perfectas que la llevaron sin escalas al trono de Reina Nacional de la Ganadería Pablo Escobar quedó impactado por esas curvas.

Y la quiso como trofeo. Esos dos años fueron suficientes para que la novia clandestina del capo del Cartel consiguiera un buen apartamento en Medellín, un auto, ropa de marca y joyas caras. Para Popeye también fue un tiempo de oro: El romance del narco y la reina de belleza empezó a escribir su capítulo final en los primeros meses de Y todo fue por un maldito helicóptero. Escobar y Elsy Sofía regresaban de una playa en el Pacífico colombiano cuando el motor de la cola falló.

Pablo salió ileso, sin un rasguño. El piloto quedó mal herido, el guardaespaldas tuvo fractura de fémur, y la amante del capo se quebró el brazo izquierdo. El helicóptero de apoyo, que siempre acompañaba al jefe del Cartel de Medellín, los llevó hasta la clínica Las Vegas.

Y relata, con lujo de detalle, cómo Escobar le contó el final con la miss colombiana. Hasta que le entró la ambición — respondió Escobar.

Hay que matar a Wendy. Todo lo que ella pedía, Pablo se lo daba. Durante un fin de semana de amor, escapando de su familia, la llevó a Nueva York y se pavoneó con ella por las calles de Manhattan: Y Wendy no cumplió. Un hijo fuera del matrimonio era algo inaceptable. Para Escobar la familia era sagrada. Cuando la mujer despertó Escobar le informó que la relación había terminado. Le ofreció una copa. Conversaron, bailaron, se sedujeron. Y se fueron juntos para el suntuoso apartamento que Escobar le había regalado a la modelo en sus tiempos de amantes.

Al día siguiente, Popeye le contó a su jefe que se había enredado con Wendy. Tenga cuidado, ahí hay algo raro.

El lugarteniente jura que no se ofendió cuando Escobar le dijo que él era poca cosa para la modelo: Yo era un sicario y ella buscaba narcos. Era una mujer muy cara. Los narcotraficantes en ese momento eran extremadamente ricos: Yo no podía darle nada de eso. Por eso el patrón lo vio raro. Él tenía un octavo sentido… ". Pero Popeye siguió viendo a Wendy. Escobar, desconfiado, empezó a investigarla. Le mandó a intervenir el teléfono.

Una grabación le mostró que no estaba equivocado. Se había transformado en informante del Bloque. El sicario recuerda con claridad ese día: Estaba Pipina, la mano derecha de Pablo. Y yo sabía que cuando el patrón mandaba a matar a uno de la organización se lo encargaba a su mejor amigo.

Entonces, el patroncito me pone la grabación. Y escucho la voz de Wendy… ". Yo sé qué tengo que hacer. El me trataba con cariño, pero era el patrón de patrones. Las órdenes no se discutían. Yo la quería con toda mi alma, pero me sentí usado", advierte Popeye. Y luego, con un frialdad que estremece, relata cómo asesinó a Wendy Chavarriaga Gil: Y mandé dos de mis hombres, porque yo estaba enamorado y no quería ser quien la matara.

Me paré a media cuadra. No existían los celulares y llamé por teléfono al restaurante. La vi en el charco de sangre y sentí un cosa brutal de rabia, amor, tristeza y odio. Como si me saliera de dentro un espíritu maligno. Nunca he vuelto a sentir nada igual. Usted no sabe lo que es matar a una persona a la cual se adora. Pablo, el pésimo amante. Culta, de una familia de alta sociedad, educada en el Anglo Colombian School -hablaba inglés y francés a la perfección-, sabía tanto de política como de moda, y le gustaba sentir la adrenalina del peligro corriendo por su cuerpo.

A nada le temía. Era vanidosa, altiva, audaz. Un cocktail irresistible para el jefe narco. Se conocieron en cuando ambos estaban en la cima de sus carreras. Virginia lo obligaba a dormir en camas separadas porque no le gustaba que nadie la viera despertarse a cara lavada, sin maquillaje.

La famosa presentadora era una mujer que nunca permanecía demasiado tiempo sin un hombre a su lado. Un paseo campestre para que su invitados pudieran conocer el maravilloso zoológico con hipopótamos y jirafas que tenía en su mansión. La primera vez que se vieron, Virginia quedó maravillada por "su enorme generosidad".

Ella y su novio se encontraron con Escobar cuando regresaban del hospital de la hacienda, ya que habían chocado con un boogie durante un paseo por las instalaciones. Fui a nadar en uno de los ríos de su propiedad y se formó un torbellino. Veía que había cincuenta personas a mi alrededor pero nadie se daba cuenta de que estaba en peligro, que el agua me chupaba.

Y entonces llegó Pablo nadando hacia mí, me abrazó, me dijo que él me tenía, que me quedara tranquila. Supe que en los brazos de ese hombre yo no tenía nada que temer ", confesó Virginia en una entrevista de tevé. Ese abrazo en el agua, esa piel contra piel, fue el comienzo de un tórrido, secreto y enfermizo romance: Pero también la enamoró la vida de película que Escobar le ofrecía: Virginia y Escobar estaban locos de amor.

El había quedado hipnotizado por su belleza, sus piernas largas, sus ojos almendra, sus pestañas eternas. El jefe del Cartel estaba obligado a huir y a vivir en las sombras.

La hija de Pablo. En aquel entonces, Pablo hacía volar aviones por los aires, o realizaba atentados en las calles de Medellín matando inocentes pensando que así obligaría al gobierno de Colombia a rendirse, Manuela era una bebé que no tenía conciencia de nada, y como tal, al acabar el reino del terror de su padre, ella pudo rehacer su vida, alejada de toda esa locura que su padre hizo.

Habla el hijo de Escobar. Yo no olvido que mi propia abuela entregó a su hijo", afirmó. Pablo habla de su padre con admiración, pero no por su actividad en el crimen organizado, lo cual aborrece. No a Escobar, el mafioso", afirma. Juan Pablo contó que a los 8 años, Escobar Gaviria le mostró todas drogas que había en aquel momento y le dijo: La gente se escondía ante el horror. La sangre me fascinó.

La mano de aquel tipo temblaba sin dejar de aferrarse al mango del machete. Yo le sostuve la mirada hasta que escapó. A partir de ese día, yo ya no fui el mismo. Por entonces era sólo un electricista. Por ser la primera vez, Elsy me indicaba en qué esquina girar, por dónde subir o bajar.

Observé desde allí los alrededores de la casa. El vidrio estaba abajo. Pablo dejó ver una leve sonrisa, pero una muy leve, apenas si la dejó aparecer. En el cartel, un bandido entra recomendado por otro bandido, pero en mi caso no hubo espaldarazo de criminal alguno.

Mis respetos para aquella hembra, debió ser muy buen polvo para que prolongara su relación con Pablo durante dos años. Mucho menos el signo cruel de la fatalidad.

Saluda con mano firme, sin apretarla mucho, y una sonrisa. A las 4 volví, Pablo se disculpó conmigo por haberme maltratado y yo le dije que había decidido irme y entregarme. Se trataba de meter la mercancía en tierra y almacenarla hasta que se hacía el reparto. DesdeVirginia Vallejo vive en un departamento de dos ambientes en Miami, donde se exilió bajo el régimen de testigo protegido por haber declarado contra las mafias de Colombia, los Cartel de la droga y los vínculos narco con la política. Elsy Sofía frecuentó al Patrón varias veces después del accidente, pero enyesada perdía el encantó. Tenía una celestina que se las buscaba. Corría el año y las niñas vírgenes comenzaron a ser un problema para los narcos.

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